29 de enero de 2017

Enfrentando al pequeño monstruo que llevamos adentro


Cuando algún familiar, amigo o conocido tiene una dificultad de cualquier índole tendemos a responder ante la situación reconfortando, cuidando, serenando, ayudando dentro de nuestras posibilidades.  Podemos ser un bálsamo para aliviar las penas del otro.   Nuestro repertorio de ayuda es como una cajita de primeros auxilios para rupturas amorosas, problemas laborales, situaciones familiares, duelos, noticias sobre el muro de Trump, la economía mundial y paremos de contar. Incluso a veces podemos dar consejos sobre cómo evitar esas situaciones para que no sucedan más en el futuro. Lo hacemos con la mejor intención.

Sin embargo, cuando nos pasa algo a nosotros mismos podemos ser muy duros y críticos, escondernos sintiendo vergüenza, sentirnos las victimas del universo, invertir un montón de tiempo revisando todos los escenarios que pudimos haber contemplado y dejamos de lado en esa situación.  Podemos ser nuestros propios enemigos; peores que aquello (situación, objeto, o persona) que pensamos nos está afectando. Nos olvidamos de aplicar en nosotros mismos la amabilidad que usamos con otros en los momentos de desconcierto. Esto puede conllevar como consecuencia malestares físicos y emocionales que nos afectan personalmente y a nuestro entorno.

Cuando nos damos el permiso de entender que podemos tratarnos de la misma manera como asistimos a otros, suceden muchas cosas buenas. Recuperamos el optimismo, la satisfacción, nuestra autonomía, reducimos la ansiedad y el estrés, nos sentimos bien.  

Hay una razón fisiológica para entender esto.  Cuando estamos conviviendo con el pequeño monstruo que llevamos por dentro, nos desbordamos en noradrenalina la cual trabaja en contra de nuestro bienestar a todo nivel.  Cuando trabajamos la amabilidad, la benevolencia y la atención hacia nosotros mismos producimos oxitocina que es la hormona del sentirse bien. No somos inmunes a la agitación de ese pequeño monstruo, pero podemos aprender a domarlo sin látigo y sin azotes.

¿Flores para domar al pequeño monstruo interno?

Rock Water si somos muy exigentes con nosotros mismos en la búsqueda de la perfección. Nos ayuda a disfrutar el camino, a sentir placer y regocijo en esa búsqueda del ideal que nos hemos establecido.

Pine si nos sentimos culpables por lo que hicimos o dejamos de hacer. Nos ayuda a entender que no somos responsables por todo lo que pasa, que hay elementos que están fuera de nuestro control.

Crab Apple si somos detallistas y queremos cubrir todos los aspectos que suponemos debemos contemplar en una situación específica, si nos amargamos porque no luce como debería.  Nos ayuda a relajarnos y a entender que aún en lo diferente a lo que pensamos puede haber belleza y otro tipo de estética.

Cuando sentimos que el pequeño monstruo está desatado lo primero que podemos hacer es reconocer lo que estamos sintiendo, es decir, las emociones presentes. Luego podemos pensar cómo otros podrían experimentar la misma situación.  Pensemos en qué le diríamos a esa persona que queremos ayudar.  Esto nos ayuda a aprender a cómo tratarnos a nosotros mismos con amabilidad, calidez y respeto. El Dr. Bach hablaba de sanarse uno mismo (Heal Thyself) como base fundamental para ayudar a otros.  Yo lo "traduzco" como  comenzar con nosotros mismos para entender el cómo ayudar a otros. ¡A querernos más!

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© 2017 Marielena Núñez

22 de enero de 2017

El "Chicorazo" del Día


Cuando queremos que nos amen como nosotros queremos que nos amen. Chicory nos ayuda a entender que todos amamos de maneras diferentes. Nos ayuda a recibir el afecto de la manera que viene.....naturalmente.


Imagen tomada de Facebook - Mafalda Dice
© 2017 Marielena Núñez

21 de enero de 2017

Sobrecarga de Información


Esta semana me encontré perdiendo la tarjeta de débito, mi portamonedas y mi celular 4 veces. No recordaba dónde los había colocado.  Las cuatro veces estaba fuera de casa, en cuatro lugares diferentes y haciendo cuatro actividades distintas. En cada episodio sentí un “sustico” (hermano menor del susto). Afortunadamente, he tomado tantas flores en mi vida que inmediatamente volvía la compostura y pensaba objetivamente qué hacer con cada suceso.  En un momento me dije que eran cosas de la edad, pero escucho a tanta gente diciendo lo mismo que el tema de los años es una variable a considerar más no la única.  

Pensando cómo podía mejorar las perdidas y evitar los susticos llegué a una reflexión. Nuestros estilos de vida han cambiado tanto con los avances tecnológicos que nos distraemos más fácilmente y no prestamos atención a lo que estamos haciendo, nos comportamos como si estuviésemos en un modo automático.

No significa que antes no se me perdieran las cosas, o que no las encontrara quiero aclarar aquí.  Lo que siento me pasa ahora es que tengo y manejo más información que antes. Si hiciera los cálculos podría decir que con solo pasar un vistazo por Facebook, los infinitos grupos de Whatsapp, Instagram y Pinterest ya me he leído el equivalente a seis periódicos (prensa) diarios si los comparo con mis leídas  dominicales de EL Nacional y Estampas cuando mis hijos estaban pequeñitos. He aprendido más recetas de cocina últimamente solo viendo Facebook que en todos los años de mi vida. ¡Ojo, no significa que las haya preparado! Sé cómo hacer un montón de manualidades sin haber tocado una pistolita de goma, sé cómo hacer contour de maquillaje y no tengo ni uno de los productos/pinceles que usan las personas que demuestran las técnicas. Soy una pseudo - experta en campos que ni siquiera imaginaba.

Ahora nuestros cerebros, en lugar de enfocarse en una tarea, brincan como saltamontes de una red social a otra buscando información y/o averiguándoles la vida a otros. Decimos que nuestros niños tienen problemas para concentrarse pero nosotros también andamos en una de gratificación instantánea cuando texteamos incesantemente, o respondemos correos electrónicos sin parar.  Nos entretenemos un montón y hasta podemos pasar un buen rato….haciendo nada.
Nos llenamos de tanta información inútil que nuestro cerebro se agobia. Sin duda alguna, necesito trabajar más mi mindfulness. Probablemente así me enfoque más en el presente.

¿Flores para concentrarme en el aquí y el ahora?

White Chestnut si mis pensamientos se presentan en infinitas listas de cosas por hacer. Me dará pensamientos más productivos y enfocados

Chestnut Bud si sigo haciendo siempre lo mismo esperando otro resultado.  Me ayudará a prestar atención y a aprender de lo que estoy haciendo.

Clematis si estoy fantaseando cómo me va a quedar el vestido que me voy a hacer con un pañuelo de playa o cómo me va a quedar la receta de Bien Tasty que algún lejano día voy a preparar. Me dará contacto con la realidad.

Mindfulness es una capacidad de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado; el cuerpo y la mente se conjugan en la realidad presente. Esta práctica (mindfulness) no tiene como objetivo la relajación, la paz o la mente en blanco como la meditación. No es para escapar de la realidad sino estar presente.  Voy a buscar que dicen en Pinterest, si alguien lo recomienda por Facebook o si hay un video en You Tube para aprender cómo hacerlo.

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© 2017 Marielena Núñez

5 de enero de 2017

¿Cómo la gratitud afecta nuestro cerebro?


Todo el mundo habla sobre las intenciones y resoluciones de año nuevo, ahora también se le ha sumado la importancia de agradecer. El tema del agradecimiento no es nuevo, yo misma he escrito sobre esto en otras entradas.  Lo que sí es novedoso es la explicación de cómo el agradecer afecta a nuestros cerebros. Muchos estudios e investigaciones indican que agradecer promueve  no solo la actividad cerebral sino también la salud en general.

Agradecer hace que nuestro cerebro active un centro de recompensas que incrementa los lazos sociales. Cada vez que damos las gracias nuestra computadora cerebral se inunda de sustancias químicas positivas (endorfinas).

Dar las gracias tiene como beneficio la reducción de la ansiedad y la depresión además de mejorar nuestro bienestar.  Es un escudo natural contra las emociones negativas.

Cada vez que damos las gracias o nos sentimos agradecidos con alguien o por algo, nuestro hipotálamo se esfuerza por mantener nuestro cuerpo en paz, balance y armonía.

En una entrada anterior hablé sobre la resiliencia como un viaje por el río Orinoco.  Pues bien, cuando somos y estamos agradecidos por las pequeñas cosas de la vida podemos recuperarnos más rápidamente de situaciones estresantes.

Agradecer hasta nos ayuda a caer dormidos profundamente, con un sueño reparador, sentirnos frescos como lechugas romanas y  nos ayuda a mejorar situaciones de dolores crónicos.

¿Flores para sentirnos más agradecidos?

Holly si nuestro problema es la suspicacia y pensamos que nadie hace nada de gratis.  Nos ayudará a tener un corazón más generoso.

Willow si sentimos que no podemos perdonar, que somos víctimas del destino.  Nos ayudará a tener el control de nuestras vidas y a pasar la página.

Yo por mi parte me siento súper agradecida por cada minuto que vivo, por la gente maravillosa que ha tocado mi existencia y dejado sus huellas, por amigos y familiares generosos en afecto a pesar de las distancias, por amigos de otras culturas que me han enseñado otras maneras de ver las cosas, por gente que me ha ayudado y me ayuda en diferentes contextos de vida, por despertarme cada mañana y pensar que tengo otra oportunidad para disfrutar 24 horas más, por alumnos que me retan a ser mejor, por seguidores de mis textos y elucubraciones mentales, por dos hijos maravillosos cada uno a su manera, por Isa Lara que mantiene viva mi social media, por poder ver el sol en las mañana a pesar de frío a menos 31 grados centígrados y caminar hasta mi trabajo enrollada en bufanda-gorro y abrigo.  En fin, no hay espacio ni palabras para expresar lo bien que me siento cada vez que les agradezco.

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© 2017 Marielena Núñez

2 de enero de 2017

Plan B


Yo vengo de una cultura donde siempre hay un plan b por si acaso falla el plan original.  En un momento histórico en mi país lo que se hablaba era del famoso plan b a nivel personal y a nivel colectivo.  El famoso plan ha hecho que ahora exista una diáspora venezolana por el mundo cuando no teníamos cultura de emigrar, sino de recibir a personas de diferentes nacionalidades en nuestro país.

El plan b se utiliza para todo, para lo complejo o para lo trivial, para lo simple o para decisiones trascendentales.  Por ejemplo, si queremos preparar una receta y vamos al supermercado a comprar los ingredientes, como no sabemos que vamos a encontrar tenemos en mente un plan b… para preparar cualquier otra cosa con los ingredientes que encontremos. Puede ser también para otros temas como los de estudios; quiero tomar una materia en la universidad, pero si los cupos están llenos ya tengo en mente otra opción para tener una carga horaria y no perder el semestre.

Según los estudiosos de los procesos de decisión, cuando hay un plan alternativo, en el caso venezolano el plan b, no insistimos con ahínco para lograr nuestra idea original. Los investigadores han encontrado que mientras más detallado sea el famoso plan b, mayores serán las distracciones para lograr el plan original.  Ellos dicen que deberíamos dejar de lado el plan alternativo hasta que logremos conseguir los objetivos originales que nos hemos establecido y medir nuestro progreso en la consecución del plan a. Es la manera de saber cuándo  y cómo estamos desviando nuestra energía y foco de la meta original.

¿Flores para los planes b de nuestras vidas?

Scleranthus si nuestro problema es decidir entre dos alternativas, nos dará certeza ante la duda.

Cerato si dudamos de nuestro juicio y buscamos confirmación preguntándole a cualquier persona que pensemos que puede tener una opinión sobre nuestra decisión.

Wild Oat si dudamos del rumbo que queremos tomar en un momento de nuestra vida, para que nos permita utilizar un GPS o mapa personal.


A lo mejor yo debería aprender a insistir en mis planes a.  Yo misma para la noche del 31 de diciembre tenía pensado comprarme algo específico para las celebraciones. Sin embargo, tenía mi plan b por si no encontraba lo que estaba buscando.  Quería comprarme una blusa color cobre, y…. terminé comprando una pulsera de ese mismo color. No insistí en mi plan a.

Que este año que apenas comienza traiga muchas ideas para planes a y que se puedan cumplir a cabalidad y satisfacción para todos.

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© 2017 Marielena Núñez