5 de enero de 2017

¿Cómo la gratitud afecta nuestro cerebro?


Todo el mundo habla sobre las intenciones y resoluciones de año nuevo, ahora también se le ha sumado la importancia de agradecer. El tema del agradecimiento no es nuevo, yo misma he escrito sobre esto en otras entradas.  Lo que sí es novedoso es la explicación de cómo el agradecer afecta a nuestros cerebros. Muchos estudios e investigaciones indican que agradecer promueve  no solo la actividad cerebral sino también la salud en general.

Agradecer hace que nuestro cerebro active un centro de recompensas que incrementa los lazos sociales. Cada vez que damos las gracias nuestra computadora cerebral se inunda de sustancias químicas positivas (endorfinas).

Dar las gracias tiene como beneficio la reducción de la ansiedad y la depresión además de mejorar nuestro bienestar.  Es un escudo natural contra las emociones negativas.

Cada vez que damos las gracias o nos sentimos agradecidos con alguien o por algo, nuestro hipotálamo se esfuerza por mantener nuestro cuerpo en paz, balance y armonía.

En una entrada anterior hablé sobre la resiliencia como un viaje por el río Orinoco.  Pues bien, cuando somos y estamos agradecidos por las pequeñas cosas de la vida podemos recuperarnos más rápidamente de situaciones estresantes.

Agradecer hasta nos ayuda a caer dormidos profundamente, con un sueño reparador, sentirnos frescos como lechugas romanas y  nos ayuda a mejorar situaciones de dolores crónicos.

¿Flores para sentirnos más agradecidos?

Holly si nuestro problema es la suspicacia y pensamos que nadie hace nada de gratis.  Nos ayudará a tener un corazón más generoso.

Willow si sentimos que no podemos perdonar, que somos víctimas del destino.  Nos ayudará a tener el control de nuestras vidas y a pasar la página.

Yo por mi parte me siento súper agradecida por cada minuto que vivo, por la gente maravillosa que ha tocado mi existencia y dejado sus huellas, por amigos y familiares generosos en afecto a pesar de las distancias, por amigos de otras culturas que me han enseñado otras maneras de ver las cosas, por gente que me ha ayudado y me ayuda en diferentes contextos de vida, por despertarme cada mañana y pensar que tengo otra oportunidad para disfrutar 24 horas más, por alumnos que me retan a ser mejor, por seguidores de mis textos y elucubraciones mentales, por dos hijos maravillosos cada uno a su manera, por Isa Lara que mantiene viva mi social media, por poder ver el sol en las mañana a pesar de frío a menos 31 grados centígrados y caminar hasta mi trabajo enrollada en bufanda-gorro y abrigo.  En fin, no hay espacio ni palabras para expresar lo bien que me siento cada vez que les agradezco.

Imagen con Copyright de iStock
© 2017 Marielena Núñez

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