2 de enero de 2017

Plan B


Yo vengo de una cultura donde siempre hay un plan b por si acaso falla el plan original.  En un momento histórico en mi país lo que se hablaba era del famoso plan b a nivel personal y a nivel colectivo.  El famoso plan ha hecho que ahora exista una diáspora venezolana por el mundo cuando no teníamos cultura de emigrar, sino de recibir a personas de diferentes nacionalidades en nuestro país.

El plan b se utiliza para todo, para lo complejo o para lo trivial, para lo simple o para decisiones trascendentales.  Por ejemplo, si queremos preparar una receta y vamos al supermercado a comprar los ingredientes, como no sabemos que vamos a encontrar tenemos en mente un plan b… para preparar cualquier otra cosa con los ingredientes que encontremos. Puede ser también para otros temas como los de estudios; quiero tomar una materia en la universidad, pero si los cupos están llenos ya tengo en mente otra opción para tener una carga horaria y no perder el semestre.

Según los estudiosos de los procesos de decisión, cuando hay un plan alternativo, en el caso venezolano el plan b, no insistimos con ahínco para lograr nuestra idea original. Los investigadores han encontrado que mientras más detallado sea el famoso plan b, mayores serán las distracciones para lograr el plan original.  Ellos dicen que deberíamos dejar de lado el plan alternativo hasta que logremos conseguir los objetivos originales que nos hemos establecido y medir nuestro progreso en la consecución del plan a. Es la manera de saber cuándo  y cómo estamos desviando nuestra energía y foco de la meta original.

¿Flores para los planes b de nuestras vidas?

Scleranthus si nuestro problema es decidir entre dos alternativas, nos dará certeza ante la duda.

Cerato si dudamos de nuestro juicio y buscamos confirmación preguntándole a cualquier persona que pensemos que puede tener una opinión sobre nuestra decisión.

Wild Oat si dudamos del rumbo que queremos tomar en un momento de nuestra vida, para que nos permita utilizar un GPS o mapa personal.


A lo mejor yo debería aprender a insistir en mis planes a.  Yo misma para la noche del 31 de diciembre tenía pensado comprarme algo específico para las celebraciones. Sin embargo, tenía mi plan b por si no encontraba lo que estaba buscando.  Quería comprarme una blusa color cobre, y…. terminé comprando una pulsera de ese mismo color. No insistí en mi plan a.

Que este año que apenas comienza traiga muchas ideas para planes a y que se puedan cumplir a cabalidad y satisfacción para todos.

Imagen con Copyright de iStock
© 2017 Marielena Núñez

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