19 de febrero de 2017

Locos de Amor


Hoy tuve la oportunidad de grabar un programa de televisión con una joven emprendedora latinoamericana – Nash Chaparro-  que conecta a la comunidad hispana de la ciudad donde vivo. Hablamos sobre cómo nos comunicamos hombres y mujeres, y lo complicadas que pueden llegar a ser las relaciones.  

Luego que terminamos de grabar, rumbo a casa fui pensando sobre la expectativa general en relación al amor, qué es lo que aprendemos no solamente en la literatura sino en las películas y la televisión. Las palabras que usamos generalmente están asociadas a locura, al dolor, refuerzan la sensación de víctimas.  No, no estoy exagerando.  Solo fijémonos en las frases que usamos: estoy locamente enamorada, él me rompió el corazón, no puedo superar este dolor de alma, estoy sufriendo como loca, me va a matar esta relación, voy a morir sin él, me muero de amor, estamos locos de amor (como la canción de Yordano) entre otras muchas. 

El amor romántico produce en nuestro cerebro alteraciones en los niveles de serotonina.  Esas mismas alteraciones se producen en los estados del síndrome obsesivo compulsivo.  Como producto de ambos (amor y de la obsesión) se dan cambios de comportamiento y de los estados anímicos. Afortunadamente, esta locura de amor no dura mucho ... de otra manera terminaríamos bajo atención médica.  Es justamente, esa locura la que nos lleva a hacer cosas inimaginables bajo otras circunstancias… Julieta la de Romeo se suicida cuando no lo ve (ya se, es una obra de Shakespeare), novias que se escapan antes de llegar al altar por amor, caballeros que cometen locuras, todos anestesiados por los neuroquímicos que producimos en esos estados de conciencia alterada.  Por eso cuando pasa el periodo de locura y el efecto de la anestesia nos damos cuenta de cosas y atributos de nuestra alma gemela de las cuales no nos percatábamos cuando estábamos narcotizados.  Allí es cuando comenzamos a ver los defectos que en algún momento  nos parecían gracias.

Nuestro lenguaje sobre el amor definirá su forma y reforzará nuestras expectativas.  El amor no necesariamente tiene que ser dramático como el del cine argentino y el mexicano de otras décadas.  El amor puede ser un reflejo de cómo experimentamos el mundo. Si creemos que vamos a enloquecer, sufrir, morir, eso es lo que vamos a crear pues la cultura lo va a reforzar. Le decía a Nash cuando comenzamos a grabar, que cuando entrábamos a las relaciones de forma plena y felices dábamos lo mejor de nosotros, cuando esperamos que alguien nos de la felicidad o nos llene, cuando creemos que amor es igual a drama allí comienzan los problemas.

¿Flores para la locura de amor?

Cherry Plum si perdemos el control y tememos enloquecer de amor.  Nos ayuda a recuperar la cordura.

Centaury si somos débiles y nos doblegamos ante personalidades más fuertes.  Nos ayudará a mantenernos en nuestra línea de pensamiento y poder decir no cómodamente.

Larch si pensamos que no somos capaces de mantener una relación.  Nos ayudará a creer en nuestra capacidad.

El amor es más que felicidad o más que momentos de alegría. Es el arte de trabajar en colaboración con el otro, con esfuerzo, compromiso, creatividad, comunicación y disciplina para lograr un objetivo, una relación. Pensar que el amor es lo que nos brinda la televisión solo nos traerá insatisfacción. La felicidad hay que trabajarla.  Como decía el filósofo John Locke “la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.




Imagen con Copyright de iStock
© 2017 Marielena Núñez

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