13 de abril de 2017

Respuestas ante el estrés


Un día ya estaba lista para dictar un nivel 1 del BIEP (Bach International Education Program) en la ciudad de Caracas.  Había dejado listo todo: mi equipo audiovisual, el salón, los materiales para los alumnos, los refrigerios de la mañana y tarde. Al día siguiente llegué justo unos cinco minutos antes de comenzar pues había tráfico en la autopista, luego cuando me iba a estacionar alguien había tomado mi puesto.  Entré apresurada a colocar mis cosas sobre el escritorio y cuando encendí el proyector…. No funcionaba el aparato y, por ende, no había proyección.  En esos segundos, que me parecieron horas, pensaba en todo lo que estaba frente a mí. Habían venido personas de diferentes partes del país, quienes habían pagado para asistir e iban a tener una malísima impresión de la organización del evento.  Mientras eso pasaba por mi cabeza, mi cuerpo estaba absolutamente paralizado, solo veía rostros sonreídos ansiosos por comenzar, gente conversando.  Alguien había desconectado accidentalmente el botón de los equipos. 

Lo que se me ocurrió inmediatamente fue hacer un plan de 5 segundos.  Iba a revisar las conexiones, y si no servían iba a utilizar mis décadas de experiencia dando clases y hablando en público sin ayuda de un Power Point.  Para eso había rotafolios, marcadores y mucho ánimo de mi parte. Este plan es producto de mi experiencia y edad supongo.  Así como esta situación tengo miles que contar: asaltos, caídas, perdida de la tarjeta de crédito, muerte de personas muy cercanas, enfermedades difíciles, despidos laborales, situación política de mi país, mudanza a otro otros lares, búsqueda de trabajo.

Cada persona responde de una manera diferente a las situaciones estresantes.  He aprendido que no es lo que nos estresa sino cómo respondemos lo que enferma o afecta nuestra salud.

Hay tres tipos de personalidades en el tema del estrés: los ventiladores, los bomberos y las calmados.  Los ventiladores hacen eso, ventilan lo que les pasa. Son comunicadores y comparten sus batallas y desazones con otras personas, no sufren en silencio. Sin embargo, se quedan allí, comunicando su estrés.  Los bomberos toman acción inmediatamente y apagan fuegos constantemente.  Eso suena bien, pero este en este tipo de respuesta no se mide situaciones de alto y bajo estrés, solo se apagan los fuegos…. lo que termina dejando exhausto al bombero. Los calmados bajo presión son aquellas personas quienes le permiten a sus cerebros crear un plan de acción y no se dejan secuestrar por las emociones descontroladas. Todos queremos llegar a tener la última personalidad.  Afortunadamente se puede moldear nuestro cerebro para generar ese tipo de respuesta.  Si entendemos la forma cómo respondemos ante situaciones y problemas podremos cambiar nuestras conductas y evitar el costo emocional.

¿Flores para las respuestas estresadas y estresantes?

Heather si necesitamos comentarle a todos lo estresados que estamos con las situaciones que vivimos, pero no hacemos nada por cambiarlas. Nos ayudará a escuchar a los otros en lugar de hablar sin parar sobre ellas.

Impatiens si actuamos impulsivamente sin medir la importancia de los temas que queremos/tenemos que resolver. Nos dará la posibilidad de medir nuestros tiempos de respuesta de acuerdo a las necesidades específicas de cada tema y no perder energía.

Rescue si estamos al borde del abismo emocional y no sabemos cómo actuar.  Nos ayudará a manejar los altibajos de la vida.

Leí en alguna parte que era importante re-escribir nuestra respuesta ante el estrés.  Recomendaban recordar cinco eventos estresantes y cómo habíamos salido victoriosos de los mismos. Cada vez que nos encontremos en situaciones intensas revisemos lo escrito y veamos cómo hemos podido salir adelante.  Sé que suena a lo mejor iluso, pero eso es lo que le da fuerza a la esperanza.

Probablemente mi historia del comienzo de mi curso no se puede comparar con los que se está viviendo en Venezuela, o con lo recientemente sucedido en Mocoa - Colombia, ni con los sucesos de Ecuador, Ucrania y Siria, tampoco con los ataques terroristas recientes.  Lo entiendo perfectamente.  Mi analogía tiene que ver más con la importancia de nuestras respuestas para estar emocionalmente saludables. Yo creo sin duda alguna que la esperanza es lo último que se pierde, nos hacemos fuertes y seguros en ella.

Imagen con Copyright de iStock

© 2017 Marielena Núñez

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