23 de agosto de 2017

Vida luego del eclipse solar



Durante la preparación para el eclipse un montón de personas buscaban ver un espectáculo natural, la luna opacando al sol.  Transacciones por Amazon buscando los lentes protectores, perenigraje de un lugar a otro para ver el fenómeno, fiestas para celebrar el evento, predicciones, horóscopos, transmisiones radiales, televisivas y por redes sociales ocuparon nuestras vidas en el hemisferio norte por un buen número de días.

La preparación duró más que los 150 segundos de observación. Ya la vida volvió a la normalidad cualquiera que sea nuestra normalidad, por lo menos hasta el 2024 cuando se produzca nuevamente.  Hoy, un día luego del eclipse, algunas personas manifiestan ganas de llorar, sensación de vacío, ansiedad, tristeza y algunas córneas afectadas por imprudencias.

Por favor, no se asuste si se siente tristón.  Su cuerpo está entrando en homeostasis, es decir, al nivel que estaba antes de la preparación para el eclipse.   Esta es la misma sensación que nos inunda cuando se acaban las vacaciones o el domingo en la noche al pensar que hay que ir a trabajar. En inglés se llama tristeza post adrenalina. En la preparación para este evento emocionante nuestros cuerpos produjeron endorfinas que nos hicieron sentir bien. Luego del evento esa alteración fisiológica va perdiendo el efecto llevándonos a la vida real.

Podemos hacer varias cosas para sentirnos mejor: 
  • Tratar de racionalizar que nuestros cuerpos disparan neuroquímicos ante un evento estimulante y positivo, a pesar de nuestras realidades personales.
  • Pensar en los placeres que pudo haberle traído la experiencia; a lo mejor aprendió algo nuevo de astrofísica, conoció a alguien súper interesante o estuvo en un lugar magnífico para ver el encuentro entre la luna y el sol.  
  • Pasar la página; planifique otras actividades que le gusten o traigan sensación de goce.
  • Tomar Rescue Remedy si quedó estresado y no puede identificar la causa.  Le ayudará con los altibajos de la cotidianidad.
Nos queda esperar al 2024 y consolarnos pensando que sin lluvia no hay arcoíris, o en este caso sin sol no hay eclipses solares.

Imagen con Copyright de iStock

© 2017 Marielena Núñez


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